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Lección #9 del curso de Español: La Mensajera de Saint Germain ... PDF Print E-mail
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Tuesday, 12 January 2010 08:56

 

La ultima leccion antes de ofrecer la traduccion completa del libro "Mensajes de Saint Germain y los Siete Arcangeles" escrito por Elizabeth Clare Prophet, quien falleció el pasado Octubre 2009.

Disfruten,

Giovanni A. Orlando.

14. La Mensajera de Saint Germain

En una ocasión en que Jesús se encontraba enseñando en el templo de Jerusalén, los principales sacerdotes, escribas y ancianos le dijeron: « ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?»1 Jesús se negó a contestarles, porque sabía que no reconocerían la verdad que se encon­traba antes sus ojos.

A todos los maestros espirituales se les hace la misma pregunta: « ¿Quién te da la autoridad para hacer lo que ha­ces?» Para contestarte a esta pregunta, primero quiero con­tarte cómo llegué a conocer a Saint Germain.

A los dieciocho años de edad tuve mi primer contacto con Saint Germain en esta vida. Abrí un viejo libro sobre los maestros ascendidos de la biblioteca de mis padres y me en­contré cara a cara con un retrato del Maestro Ascendido Saint Germain. Le miré a los ojos y le reconocí como a un viejo amigo. Aquel suceso cambió mi vida. Desde entonces me dije a mí misma: «Tengo que encontrar a este maestro. Ten­go que trabajar con él».

En abril de 1961, asistí a una reunión de la organización con su líder, Mark L. Prophet. Mark era mensajero de los Maestros Ascendidos y más tarde se convertiría en mi instructor y en mi esposo. Mark era el hombre más espiritual que jamás había conocido. Estaba muy unido a Dios; era profundamente compasivo y maravilloso, fue el instruc­tor de mi alma y del alma de muchos buscadores.

Seis semanas después de aquel encuentro en Boston, el Maestro Ascendido El Morya se me apareció cuando me dirigía a mis clases en la Universidad de Boston. Su apari­ción no duró mucho, sólo lo suficiente para decirme: «Ne­cesito una mensajera. Vete a vivir a Washington, D.C., y te instruiré por medio de Mark Prophet. Si pasas tus inicia­ciones, Saint Germain te ungirá como Mensajera de los Maestros Ascendidos». Finalmente, había encontrado mi misión. Había encontrado el camino que me llevaría hasta Saint Germain.

Así que respondí al llamado de El Morya y comencé un período de instrucción espiritual rigurosa. En 1964, Saint Germain me ungió como mensajera de la Gran Hermandad Blanca. Un mensajero es tanto un portavoz como un escriba para los maestros ascendidos. Gracias al poder del Espíritu Santo, puedo recibir sus enseñanzas.

Dios, mediante su gran amor y compasión, siempre ha ofrecido a sus hijos en la Tierra un mensajero o un profeta. El papel de éste es enseñar, aconsejar, consolar y mostrar a la gente cómo lograr la unión con Dios.

Mediante sus mensajeros en las diferentes religiones del mundo, Dios ha revelado diferentes aspectos de Sí mismo con el fin de que las diferentes culturas pudieran comprender y asimilar los diferentes atributos de su personalidad di­vina, puesto que hay muchas formas de escalar hasta la cima del ser, de alcanzar la fuente universal. Y cada sendero ofrece una perspectiva diferente de la cima, una nueva forma de comprender quién es Dios y quién eres tú.

Me gustaría mencionar sólo unos pocos ejemplos de los muchos mensajeros de la palabra de Dios. Dios habló a través de los antiguos profetas para guiar y aconsejar a los israelitas. En el siglo I, Jesús envió a su ángel a la isla de Patmos para dictar el Libro del Apocalipsis a Juan. El adepto budista Asanga recibió enseñanzas directas del Bodisatva Maitreya en el siglo IV. En el siglo VII, el Arcángel Gabriel reveló las palabras del Corán a Mahoma. Y en el siglo XIV, Dios Padre dictó sus enseñanzas a Santa Catalina de Siena, y el Bodisatva Manjushri enseñó a Tsong Khapa, quién se dis­puso a renovar el curso del budismo en el Tíbet.

Actualmente los maestros ascendidos y los arcángeles dictan sus profecías y sus revelaciones a fin de prepararnos para la era de Acuario. A finales del siglo pasado y a princi­­pios de éste, los maestros han ofrecido sus enseñanzas a través de Helena Blavatsky y la Sociedad Teosófica, Mary Baker Eddy, Guy y Edna Ballard y el movimiento YO SOY, así como de Nicolás y Helena Roerich, entre otros. En los últi­­mos años, los maestros han estado transmitiendo sus enseñanzas y dictados a través del mensajero Mark Prophet y a través de mí.

Madre de la Llama

Además de llevar el manto de mensajera, también sos­tengo el manto de Madre de la Llama. En 1961, cuando Saint Germain fundó la Fraternidad de los Guardianes de la Llama, ungió a Clara Louise Kieninger como la primera Madre de la Llama. Durante muchos años, Clara Louise Kieninger sirvió como enfermera, teniendo por lema Ich Dien («yo sirvo»). Alrededor de 1921, organizó la primera escuela moderna de enfermería en Río de Janeiro, Brasil, patrocinada por la fundación Rockefeller. Más tarde, como estudiante devota de los maestros ascendidos, mantuvo una vigilia por la juventud del mundo, por sus padres y por sus profesores.

En 1966, Saint Germain me transfirió el manto de Madre de la Llama. Recibí una unción de Saint Germain y Clara Louise me dio el anillo que ahora llevo en el dedo índice izquierdo. El anillo concentra la conciencia cósmica de la Madre del Mundo y su profundo amor por los niños del mundo.

Quien tiene el cometido de llevar el manto de la Ma­dre de la Llama, junto con todos los miembros de la Frater­nidad de los Guardianes de la Llama, se ocupa de los niños del mundo, espiritualmente hablando. Es responsable de su nutrición, su salud, su educación y su unidad con Dios. La Madre de la Llama es también responsable de nutrir a toda la vida, guiando a todos los hijos e hijas de Dios para que se unan a Jesucristo y sosteniendo la antorcha de la Libertad con el fin de que ésta pueda reinar en todas las naciones.

El Manto de Gurú

Otro momento crucial en mi sendero espiritual tuvo lugar en 1977, cuando Padma Sambhava me concedió el manto de Gurú en el linaje de Sanat Kumara, el Anciano de Días2. A Padma Sambhava se le reverencia como el funda­dor del budismo tibetano en el siglo VIII. Se le conoce como el «Gurú Precioso», y sus seguidores le veneran como el se­gundo buda. Padma Sambhava ayudó a establecer el budis­mo en el Tíbet venciendo a las fuerzas del mal de la religión Bon predominante en aquel entonces. Padma Sambhava fundó la primera comunidad de monjes budistas tibetanos y trajo una era de gran iluminación al Tíbet.

Cuando Padma Shambhava me concedió el manto de Gurú, dijo: «A causa de los grandes cambios que se están produciendo en la Tierra, debemos tener la puerta abierta de un Gurú por medio de la llama del corazón de la Madre». Padma Shambhava me dio el nombre de «Gurú Ma», que significa: Maestro devoto de la Madre Divina.

¿Qué es exactamente el «manto» de Gurú? Un manto es un símbolo de autoridad, preeminencia y responsabili­dad. Por ejemplo, podría decirse que un gran pintor transfiere su manto a su protegido. En el sentido espiritual de la pala­bra, un manto es un cargo espiritual. Cuando se otorga un manto, una gran esfera de luz se transmite de maestro a discípulo.

Un Gurú es un instructor espiritual que no sólo enseña sobre el sendero espiritual, sino que también representa el ejemplo de cómo ha de caminarse por él. Al llevar el manto de Gurú, soy la sierva de la luz de Dios dentro de ti, la defensora de tu alma. Estoy aquí para ayudarte y defenderte en tu sendero espiritual. Estoy aquí para ayudarte a encon­trar el camino de regreso a Dios.

No hay un mayor amor que el amor que se comparte entre Gurú y chela. Dan su vida el uno por el otro en un vínculo sagrado. Fíjate en el ejemplo de Elías y Eliseo (Elisa) que aparece en el Antiguo Testamento. Éste es uno de mis ejem­plos favoritos de una relación Gurú-chela.

Dios ordenó al profeta Elías que encontrara a Eliseo y le ungiera como su sucesor3. Eliseo se encontraba arando con doce yuntas de bueyes cuando Elías pasó a su lado y le arrojó su manto. Eliseo renunció a su anterior modo de vida y se puso a servir al profeta.

Años después, sabiendo que el Señor se llevaría a su maestro, Eliseo solicitó recibir una doble porción del Espíri­tu de Elías, el Espíritu Santo. El profeta le dijo a Eliseo que si le veía desaparecer, entonces Eliseo recibiría realmente esa doble porción.

Mientras caminaban juntos y hablaban, apareció un carro de caballos de fuego que les apartó, y Elías subió al cielo en un torbellino. Eliseo rasgó las vestiduras en dos y recogió el manto de Elías que se le había caído. Con el poder del Espíritu Santo, Eliseo golpeó las aguas del río Jordán con el manto de Elías. Las aguas se dividieron y Eliseo pasó4.

Durante miles de años los grandes instructores espiri­­tuales de la humanidad han transferido su manto y su enseñanza a los discípulos dignos de él. Alrededor de cada suce­sivo instructor, se reunían discípulos dedicados a estudiar la enseñanza y a convertirse en el ejemplo viviente de esa ense­ñanza. Algunas veces estas enseñanzas se escribían, otras se transmitían oralmente de maestro a discípulo en una cadena ininterrumpida.

Con la transferencia del manto de maestro a discípulo viene la transferencia de la responsabilidad. El discípulo pro­mete llevar adelante la misión de su maestro. Para que la labor de la Gran Hermandad Blanca pueda efectuarse en la Tierra, alguien en encarnación debe llevar el manto de Gurú.

Hoy en día, existen muy pocos gurúes en encarnación que sean patrocinados por la Gran Hermandad Blanca. El linaje de gurúes que me patrocina, cuya enseñanza estoy comprometida a divulgar y defender, es un linaje especial de la Gran Hermandad Blanca. La cadena de la jerarquía en este linaje viene de Sanat Kumara, y continúa con Gautama Buda, el Señor Maitreya, Jesucristo y termina en Padma Sambhava.

Estoy muy cerca de Padma Sambhava. En el siglo VIII fui su principal discípula, Yeshe Tsogyal, a quien aquél en­tregó las enseñanzas más profundas de su corazón. Cuando Padma Sambhava dejó esta Tierra, Yeshe transmitió sus en­señanzas superiores a un grupo de discípulos.

La preparación del llamado de mi vida como mensajera

Creo que mi preparación para cumplir con el cometi­do de mi vida como mensajera ha sido un proceso continuo que ha tenido lugar a lo largo de varias encarnaciones. Ade­más de la instrucción recibida por Padma Sambhava, tam­bién fui instruida por Jesucristo.

Jesús me transmitió sus enseñanzas internas siendo su discípula Marta, hermana de Lázaro y María. Encarnada como Marta, Jesús me dijo que algunos de los discípulos y yo reencarnaríamos durante los siguientes dos mil años para preservar los misterios que él nos había enseñado. Dijo que un día, al final de ese período, me guiaría hasta un lugar en una tierra desértica al otro lado del mar donde revelaríamos una vez más sus verdaderas enseñanzas.

Le pregunté cómo identificaría ese lugar. Jesús dijo: «Verás un chorro de agua gigante saliendo de la Tierra, y eso acelerará en tu alma el recuerdo de que te hice esta promesa. Y reconocerás la tierra como el lugar preparado».

Hace algunos años, comprendí que la señal que mi alma había seguido era Old Faithful, un geiser conocido en todo el mundo que se encuentra en el Parque Nacional de Yellowstone, en los Estados Unidos. Al salir a gran presión, este geiser lanza al aire un chorro de agua de más de treinta y seis metros de altura.

El Parque Yellowstone linda con el Rancho Royal Tetón, mi hogar y el hogar de nuestra comunidad espiritual en Montana. Allí, un grupo de personas trabajan para publicar las enseñanzas de los maestros ascendidos y se esfuerzan por ponerlas en práctica en sus vidas. Los buscadores espirituales de todo el mundo viajan a nuestra sede central para asistir a retiros y conferencias.

Hubo otras dos encarnaciones en las que estuve muy cerca de Jesús. En el siglo XIII, fui Clara de Asís. Clara aban­donó riquezas y posición social para convertirse en estudiante de San Francisco. Juntos fundaron las Clarisas, comunidad de monjas franciscanas dedicadas al ideal de la pobreza.

En el siglo XIV, encarné de nuevo como Catalina de Siena. Catalina fue una mística italiana que se convirtió en Santa y Doctora de la Iglesia. En estado de éxtasis, recibió enseñanzas en respuesta a preguntas que le hizo a Dios Pa­dre. Catalina dictó estas conversaciones a sus secretarias y posteriormente fueron publicadas como parte de su obra mística Diálogo5. La Iglesia Católica ha reconocido estas en­señanzas como dictados de Dios.

Hoy en día, los maestros ascendidos presentan un sen­dero y una enseñanza mediante los cuales todos los hombres de la Tierra pueden desarrollar una relación individual con Dios. No proclamo que soy un maestro, sólo soy un instrumentó de los maestros ascendidos. Tampoco declaro ser perfecta en mi ego humano.

Soy una sierva de la luz en cada persona. Mis libros y enseñanzas pretenden ofrecer a todo el mundo la oportunidad de conocer la verdad que les hará libres. Mi meta es llevar a los verdaderos buscadores tan lejos como puedan y como necesiten llegar, hasta que se encuentren cara a cara con sus verdaderos instructores.

 

 

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Last Updated on Tuesday, 12 January 2010 13:47