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Lección #6 del curso de Español: La espada del Espíritu por el Arcángel Miguel PDF Print E-mail
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Monday, 11 January 2010 14:00

Si! ... Questo è un messaggio dell'Arcangelo Michele. Ed io sto utilizzando questo messaggio per insegnare lo spagnolo. Grazie.

Yes! ... This is a message from Archangel Michael. I AM using these messages to teach Spanish. Enjoy!

Por favor lee este mensaje y disfrútalo. Si lo deseas, tradúcelo a tu idioma.

Gracias,

Giovanni A. Orlando.

 

11. La espada del Espíritu por el Arcángel Miguel

¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho!

YO SOY el Arcángel Miguel, ¡Capitán de las Huestes del señor!

Acompañándome, a mi izquierda y a mi derecha, se encuentran las legiones del primer rayo. A su vez, nos acom­pañan el Arcángel Jofiel, el Arcángel Chamuel, el Arcángel Gabriel, el Arcángel Rafael, el Arcángel Uriel, el Arcángel Zadkiel y el Arcángel Uziel, junto con las respectivas legio­nes que están bajo sus órdenes.

Éstos son los principales arcángeles que trabajan conmi­go, atravesando las galaxias, desafiando a los hermanos de la oscuridad y rescatando a las almas que han sido apresadas por los arcontes1.

Como capitán de las Huestes del señor, ¡os invito a que os pongáis en pie en honor de vuestra Poderosa Presen­cia YO SOY, pues liberaré sobre vosotros el poder de la espada del Espíritu y lo iré incrementando, en la medida en que seáis capaces de recibirlo!

Al esgrimir esta espada, que mi mentor me dedicó hace mucho tiempo, ¡dirijo su poder para consumir la causa y núcleo de todas las condiciones negativas que puedan estar sobre vosotros o en vuestro interior!

Empuño la espada flamante y dirijo su fuego omniconsumidor a las áreas insanas de vuestras mentes subconscientes e inconscientes. ¡Amigos míos, condiciones, adversas tales como las que habéis permitido que envenena­ran los órganos de vuestro cuerpo físico también afectan al cuerpo astral, al mental, e incluso al etérico, nublando la mente e impidiendo que resolváis asumir el control divino sobre vuestra mente consciente!

Por tanto, ¡tomo mi espada del Espíritu y hago que os atraviese! ¡Os atravieso! ¡Os atravieso con el poder del pri­mer rayo de la voluntad sagrada de Dios!

Con mi espada extirpo las condiciones precancerígenas de vuestros cuatro cuerpos inferiores, desde el cuerpo etérico hasta el mental, desde el cuerpo de deseos hasta sus tentácu­los, que alcanzan al cuerpo físico y estrangulan tanto al cuer­po como al alma.

Así pues, si queréis salvaros y salvar a otros, llamadme, y con mi espada de llama azul extirparé esas condiciones vuestras y de vuestros seres queridos cercanos y lejanos. Por supuesto, ello siempre permanecerá supeditado a lo que de­termine la Gran Ley y a los méritos de cada individuo.

La matriz de vuestra perfección

Invoco a vuestra Poderosa Presencia YO SOY para que selle el plan original etérico de vuestra alma en el chakra de la sede del alma. Normalmente este plan original se impri­me sobre vuestro cuerpo etérico en los niveles de perfección más altos que seáis capaces de mantener.

También grabaré este plan original sobre vuestra alma; pero como el alma es mutable, debéis hacer permanente ese plan original atrayendo los fragmentos perdidos del alma has­ta que recobre su diseño original. Este plan original es la señal de Adán Kadmón, el Hombre Primordial2; partiendo de este modelo arquetípico los Elohim os crearon en el Principio.

Por consiguiente, como resultado del servicio que hoy os ofrezco, esa matriz original de perfección se está comen­zando a materializar de nuevo en vuestro templo, pero para conservarla debéis cuidarla a diario.

Dios, Elohim, creó vuestro cuerpo etérico para ser el cáliz de las energías vibratorias más elevadas que vuestros cuatro cuerpos inferiores fueran capaces de mantener. En el siguiente paso, os tocaré el tercer ojo (en vuestro cuerpo etérico), de modo que grabaré en vuestro cuerpo etérico el plan original que Dios os dio cuando os creó junto con vuestra llama gemela en su cuerpo de fuego blanco. Compartís un único plan divino original con vuestras llamas gemelas y nadie más que vuestra llama gemela puede compartirlo con vosotros.

Sabed, entonces, que vosotros y vuestras llamas geme­las, juntos o separados, estáis experimentando gracias a mis servicios especiales, la polaridad masculina y femenina del Todo Divino a partir del cual fuisteis creados en el Principio. Así pues, la compensación energética que os estoy transmitiendo implica un proceso de nivelación por el cual el hom­­bre y la mujer reciben el coeficiente de luz necesario para equilibrar las polaridades masculina y femenina de sus llamas gemelas.

Cuando os determinéis a conservar este plan original etérico intacto y sellado, yo, el Arcángel Miguel, me acercaré a vosotros y os enseñaré técnicas eficaces que podréis usar para amplificar la llama violeta en vuestro cuerpo etérico. Y como un regajo de mi corazón, aceleraré la transmutación de la causa, efecto, registro y memoria de todas las energías mal calificadas que habéis permitido que se acumularan en vuestro cuerpo etérico.

A medida que os unáis a mí en este esfuerzo, conoceréis una aceleración de la conciencia que no habéis experimen­tado en muchas vidas. Y sabed esto: entre las religiones del mundo, aquéllos que purifican a diario su cuerpo etérico con la llama violeta son también aquéllos que tienen el cam­po de fuerza más intenso y de más alta frecuencia vibratoria. Este campo de fuerza les permite relacionarse con el mundo celestial, mientras que los que no purifican su cuerpo etérico con la llama violeta no tienen un acceso rápido a ese mundo.

Poneos vuestra armadura espiritual

Cada noche al iros a dormir, tenéis la oportunidad de salir en vuestro cuerpo etérico (en un viaje del alma) para realizar las obras del Señor mientras que vuestro cuerpo te­rrenal descansa. Soy yo, el Arcángel Miguel, quien os llama para que os unáis a mí y a mis legiones del primer rayo cuando desafiamos a las fuerzas de la oscuridad que atacan a los devotos de Dios en las poblaciones del mundo.

Cuando respondéis a mi llamado, mis legiones se os acercan para ayudaros a poneros vuestra armadura. Os guían y os guardan; más aún, os enseñan cómo esgrimir la espada de la justicia para vencer a aquéllos que les hacen la guerra a los santos. Pero aseguraos de que estando a mí servicio os ponéis toda la armadura de Dios, del mismo modo que mis legiones y yo lo hacemos. Así se advierte en el Nuevo Testa­mento:

«Por lo demás, fortaléceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mun­do tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes.

¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad, y revestidos de la Justicia como coraza, y calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda oca­sión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e in­tercediendo por todos los santos».3

Y recordad: cada vez que os aventuráis en una misión con nosotros para servir a aquéllos que son víctimas de su karma, también estáis transmutando vuestro karma perso­nal, y en el proceso, aligeráis la carga del karma planetario.

Os ruego que no os olvidéis de ofrecerme vuestros de­cretos dinámicos para la protección de todas las almas de luz, porque ellas son dignas, a los ojos de Dios, de ser defen­didas y justificadas ante su trono. Por tanto, dejad que los santos, protegidos por mis legiones, hagan arrodillarse a los ángeles caídos para que puedan elegir entre el Cristo y el Anticristo y por ello ser justificados o condenados.

Los ángeles y los guerreros no ascendidos que sirven al Espíritu Santo son el equivalente a las tropas de primera línea que a menudo preceden a la infantería en los campos de batalla del mundo. Están bien preparados y equipados para desafiar a las fuerzas del mal en cada uno de los treinta y tres peldaños de la escalera que desciende hacia las profun­didades del infierno.

Por consiguiente, os llamo para que toméis vuestra es­pada y os revistáis de vuestra armadura espiritual, casco y escudo incluidos, para que mis legiones y yo podamos guiaros a lo largo de las cavernas laberínticas del plano astral. Reve­lamos el horror de la muerte y el infierno (el cual, por cierto, es tanto un lugar como un estado de conciencia) y el tor­mento de las almas perdidas que están bajo el dominio de espíritus rebeldes y de ángeles caídos. Estos demonios abu­san de los niños y les apartan de su Santo Ser Crístico gol­peándolos día y noche con la música rock, las drogas, la marihuana y la diversión atroz.

Amados, batallamos contra las fuerzas del mal día y noche. Atamos demonios y ángeles caídos que, si se les per­mitiera vivir a sus anchas, devorarían a los inocentes en cuerpo y alma.

Por ello, atravesamos con nuestras espadas la causa y el núcleo de la acumulación mundial del mal, del mismo modo que atacamos a los bastiones del mal y a los ángeles caídos que defienden su territorio.

¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho!

¡Que se haga pedazos, entonces! ¡Que se haga pedazos la matriz del viejo molde y del antiguo deseo! ¡Terminad con ello! ¡Arrojadlo al fuego sagrado! Y, de una vez por todas, ponedle fin.

¡Llamad cada hora a Melquisedec!

Os presento a Melquisedec, rey de Jerusalén y sacerdo­te de Dios el Altísimo4. Esta figura de gran estatura, a quien se menciona en los libros del Génesis, los Salmos y Hebreos, es un maestro ascendido. En el crisol de su corazón guarda las fórmulas de Saint Germain para la transmutación mundial mediante la aceleración que proporciona la llama violeta.

Este gran jerarca solicita que le concedáis poder ofre­ciendo llamados fervorosos día y noche para aliviar el sufri­miento humano y para acelerar a los portadores de luz que se encuentran cerca de lograr su ascensión. Sí, invocad a Melquisedec y a todos los miembros de su sacerdocio para que intercedan en esta hora de oscuridad mundial, para que puedan andar entre los hombres y puedan liberarlos.

Melquisedec os hace saber hoy que tiene cien mil legio­nes bajo sus órdenes. Por tanto, os invita a que le invoquéis a él y a sus legiones cada hora, porque está dispuesto a hacer todo lo que esté en su poder para corregir los errores de este mundo y llevar a todos los santos no ascendidos hasta el trono de gloria cuando hayan realizado sus misiones.

Por tanto, hago un llamamiento para que os unáis a mis filas de las legiones de los siete arcángeles. Al servir a lado de estos guerreros del Espíritu, progresaréis a pasos agigantados, y al hacerlo, llegará el día en que recobraréis la integridad de vuestra alma.

Visitad nuestros retiros en Norteamérica

Os invito a visitar mi retiro etérico en el monte Victo­ria, cerca de Banff en las Montañas Rocosas de Canadá, durante el viaje nocturno de vuestra alma. También os invi­to a que hagáis un peregrinaje a Norteamérica al menos una vez en vuestra vida para comulgar con los maestros ascendi­dos y visitar los lugares de sus retiros y sus focos, tales como el Grand Tetón en Wyoming, que alberga el Retiro del Royal Tetón (el principal retiro de la Gran Hermandad Blanca en Norteamérica).

Os prometemos que el momento culminante del viaje será vuestra visita al Rancho Royal Tetón, la sede central internacional de la Iglesia Universal y Triunfante. Este ran­cho de 12.000 acres linda con el norte del Parque Nacional de Yellowstone, y se extiende a lo largo de cinco millas y media a orillas del río Yellowstone. Allí podréis comulgar con el Señor Maitreya, que mantiene su escuela de misterios en el retiro etérico de la Madre Divina, situado sobre el rancho5.

Como mínimo debéis asistir a una de las conferencias trimestrales en la Escuela de Misterios de Maitreya; y, con una planificación adecuada, también podréis asistir a los re­tiros de Summit University ofrecidos en todo el mundo. Allí recibiréis iniciaciones de los maestros ascendidos a través de la mensajera.

Recuperación del alma

Si asistís a una de nuestras conferencias trimestrales, tendréis la oportunidad de participar en el ritual de la recu­peración del alma de tres horas de duración. Algunos de vosotros os preguntaréis qué significa esto de la recupera­ción del alma. Voy a explicároslo. Inevitablemente, a lo lar­go de los siglos de la historia humana, habéis participado en muchas guerras y habéis librado muchas batallas. En el trans­curso de estas confrontaciones, habéis perdido literalmente fragmentos de vuestra alma, y el resultado es que actual­­mente vuestra alma no es íntegra, y por eso tenéis que restaurar su integridad mediante la práctica de la ciencia de la Palabra hablada.

La mensajera invoca el Imán del Gran Sol Central para atraer las partículas del alma que se han perdido o han sido robadas y para que regresen a su legítimo dueño. No obs­tante, después del ritual es responsabilidad del alma conser­var las partículas recuperadas. Si por falta de suficiente acu­mulación de fuego sagrado, el alma no tiene el poder de atracción necesario para conservar las partículas en su órbi­ta, puede perder las mismas partículas que recuperó me­diante la invocación del Imán del Gran Sol Central.

Si le ofrecéis decretos dinámicos de llama violeta a Saint Germain y me ofrecéis decretos de protección a mí y a mis huestes, vosotros, como devotos sinceros del Espíritu Santo, con el tiempo podréis construir una cierta acumulación del Imán del Gran Sol Central en el chakra del corazón para vencer esta carencia actual.

Para lograrlo, sería conveniente que asistierais religio­samente a las sesiones de recuperación del alma dirigidas por la mensajera durante las conferencias trimestrales y en ocasiones especiales. Podéis asistir a estas sesiones ya sea en persona en la Corte del Rey Arturo, ya sea mediante conexión telefónica desde las ciudades que dispongan de ella en vuestros países. Esto sería muy beneficioso para vosotros. Entretanto, entre cada una de las sesiones de recupera­ción del alma, podéis trabajar reuniendo a las ovejas perdi­das en el redil (es decir, los fragmentos del alma de vuestro ser) que se han extraviado o que los lobos disfrazados de ovejas han robado de vuestros pastos. Por este medio, el alma puede finalmente fortalecerse para poder ser restaurada a la integridad en preparación para su reunión con el «Novio».

Los siete arcángeles fortalecen vuestros chakras

Amados amigos, nosotros los siete arcángeles hemos acompañado a Saint Germain en este viaje no sólo para apo­yarle, sino también para ayudaros. Nuestra misión es limpiar y después equilibrar vuestros chakras, orientarlos y fortalecerlos para que podáis mantener en vuestros cuatro cuerpos inferiores un equilibrio del flujo de la figura en for­ma de ocho de la espiral Alfa-Omega de vuestro ser6.

Es oportuno haceros saber que además de nuestros sie­te chakras y del chakra del octavo rayo, que están muy desa­rrollados, tenemos otros chakras que vosotros no tenéis, chakras que pertenecen exclusivamente a los miembros del reino angélico.

Por eso, somos capaces de mantener la luz en vuestros chakras sólo si emitís energía positiva a toda la vida, porque si usáis mal la luz de vuestros chakras, entonces eso no será posible. Por lo tanto vosotros y sólo voso­tros debéis hacer el trabajo de invocar la llama violeta para transmutar la mala calificación de las energías puras de vues­tra corriente de vida.

Amados, sabed que mientras Saint Germain y la men­sajera se encuentren en Sudamérica, proporcionaremos niveles de servicio adecuados a las necesidades individuales de todos los portadores de luz. Aprovechad esta dispensación, amados, porque nunca sabréis cuándo sucederá de nuevo. Un día sabréis lo poderosa que una dispensación así puede ser, y conoceréis sus frutos cuando sus energías transforma­doras penetren hasta el mismo núcleo de vuestro ser.

Así pues, ¡llamadme a diario! ¡Invocad la llama violeta a diario!, puesto que cuando me llamáis, reúno a los arcánge­les y a sus legiones (todos ellos están bajo mis órdenes) y responden con diligencia. Estamos aquí para equilibrar las fuerzas de la vida en las profundidades de la Tierra y en su superficie; porque estamos estableciendo los cimientos de la era de Acuario y, en el nombre de Saint Germain, ¡haremos todo lo que esté en nuestro poder para hacer de ella una era de oro!

¡Contamos con la victoria de la era de oro! Y no duda­mos de nuestra habilidad para ganarla, porque en todas las batallas en las que hemos participado durante eones, hemos resultado victoriosos. Por eso, sin lugar a dudas, ¡resultare­mos victoriosos en ésta también! Porque la duda no es una condición que un arcángel abrigue. ¡Tampoco un arcángel abriga el miedo!

A pesar de nuestros poderes intercesores, vosotros que estáis en encarnación debéis hacer de la victoria de la era de oro una realidad en la Tierra anclándola en vuestros cuatro cuerpos inferiores y en los cuatro cuerpos inferiores del pla­neta. No es suficiente que nosotros sostengamos la victoria desde las esferas espirituales. Vosotros debéis hacer que des­cienda hasta el plano físico.

Nuestro trabajo es limpiar el mundo celestial de ánge­les caídos. Y el vuestro es —mediante la ciencia de la Palabra hablada— purificar la Tierra de todos los malhechores cuyo tiempo ha llegado a su fin y quienes, por tanto, deben ser llevados a la Corte del Fuego Sagrado para su Juicio Final7.

Esta es vuestra responsabilidad, porque sois vosotros quienes habéis permitido a estos seres malvados apoderarse del planeta durante miles y miles de años. Y ésta es la razón, amados, por la cual habéis estado reencarnando durante tan­tos años. Ahora debéis aceptar la labor de equilibrar el karma de vuestra gran negligencia. Y esta negligencia es vuestro fracaso en tomar dominio sobre la Tierra participando en la guerra entre el bien y el mal dentro de vuestra propia psique.

Ahora bien, nosotros respetamos el libre albedrío, y de tiempo en tiempo así lo hemos declarado. Por consiguiente, si elegís por vuestro libre albedrío tomar el camino inferior de la conciencia humana en vez del camino superior de la conciencia Crística, poco hay que podamos hacer por voso­tros excepto recoger vuestros pedazos cuando recobréis el sentido, ya que reconocemos que el ejercicio del libre albe­drío otorgado por Dios a cada individuo es la única autori­dad en su vida.

Los maestros ascendidos multiplicarán intensamente el poder de vuestros decretos

En realidad, si sois capaces de aceptarlo, vosotros sois los que vais a establecer los cimientos de la era de Acuario. Y sois vosotros quienes podéis producir una mitigación del karma mundial para evitar que los continentes se hundan; y el cataclismo mundial y la profetizada guerra8 mundial tam­bién pueden mitigarse.

Podéis hacerla, gracias al poder que el Señor Maitreya ha concedido a los portadores de luz del mundo con su maravi­llosa dispensación: el poder de la multiplicación del diez mil por diez mil. Hablando en nombre de los maestros ascendi­dos de la Gran Hermandad Blanca, el Señor Maitreya dijo:

Desde este día en adelante, ¡cualquier decreto que pronun­ciéis será multiplicado por el poder del diez mil por diez mil!

Yo, Maitreya, declaro que los que se reúnan por todo el mundo para hacer los decretos dinámicos en beneficio de la humanidad estarán creando un impulso, un enorme movi­miento de una rápida aceleración que barrerá la Tierra y liberará a los que en ella evolucionan!

Diez mil veces diez mil es igual a cien millones. Por eso, cada vez que hacéis un decreto dinámico estáis beneficiando a cien millones de personas.

Además, cuando os reunís con otras personas para de­cretar, el poder se multiplica por el cuadrado del número de personas presentes. Esto significa, por ejemplo, que en un grupo de ocho personas decretando, el poder de la luz libe­rada es igual a ocho al cuadrado, es decir, ¡juntos tienen sesenta y cuatro veces más poder que si decretaran a solas! En un grupo de cincuenta, el poder de la luz liberado es igual a cincuenta al cuadrado, o sea, dos mil quinientos. Y así sucesivamente.

Y sesenta y cuatro multiplicado por el poder del diez mil por diez mil es igual a 6.400 millones. Veinticinco mil multiplicado por el poder del diez mil por diez mil es igual a 250.000 millones.

Al haber recibido una dispensación tan monumental, vosotros, que os habéis creado un vínculo con las huestes ascendidas, tenéis verdaderamente el poder de producir el cambio alquímico para la transmutación de mundos inter­nos y externos.

Pensad en la posibilidad de reuniros con los miembros de un grupo de estudio local los viernes o los sábados por la noche, para conectaros directamente por teléfono o por Internet con el servicio de la Corte del rey Arturo, en el Rancho Royal Tetón. Sí, pensad en lo eficaces que pueden ser vuestras reuniones cuando vuestros decretos van a ser multiplicados por el poder del diez mil por diez mil y el cuadrado del número de devotos «presentes».

Además, cuando hacéis decretos sinceros a la llama vio­leta durante quince minutos o más en el nombre de Omri-Tas, el amado regente del Planeta Violeta multiplicará esos decretos, según su cualidad, por el poder del diez. ¡Pues bien, ya habéis experimentado ese ímpetu de energía y entusias­mo en el dinamismo de los decretos que hicisteis hoy, y real­mente habéis cambiado ciertas condiciones negativas que se atrincheraban en esta ciudad!

La hora de vuestra victoria

Os digo, amados, que los Elohim os están ofreciendo gran cantidad de opciones provechosas por las que podéis elegir soluciones prácticas para los problemas, que van desde desechos en vuestro jardín hasta los vertidos en el espacio exterior. Ahora los siete poderosos Elohim llegan hasta voso­tros y ésta es su petición:

«Apoyadnos. Trabajad con nosotros. Haced los llama­­dos más intensos a nosotros y a los siete arcángeles para poder realizar una obra poderosa en esta octava para vosotros.

« ¡Solamente haced el llamado! ¡Solamente haced el lla­mado! ¡Solamente haced el llamado! ¡Solamente haced el lla­mado! ¡Solamente haced el llamado y seréis testigos de la transformación de un planeta!»

Aquéllos que recuerdan las eras doradas de la Atlántida y Lemuria pueden ver claramente la era de oro de Acuario que va a venir. Pero no llegará a ocurrir sólo porque decidáis que será una era dorada sino porque también os empeñáis en hacer de ella una era dorada. Benditos, éste es vuestro planeta. ¡Aprovechadlo al máximo!

Dentro de un siglo o menos, vosotros que estáis aquí hoy puede que no estéis encarnados a menos que, por su­puesto, los Señores del Karma ordenen la encarnación de vuestra alma en otro ciclo para resolver asuntos pendientes. Meditad en ello.

¿Qué herencia les habréis dejado a vuestros hijos? ¿Será una educación superior? ¿Será dinero? ¿Será poder? ¿Serán cosas del mundo? ¿O será el legado de una herencia espiri­tual y un sendero trillado con señales que inequívocamente indicarán el camino hacia la vida eterna mediante la fe y las buenas obras que culminarán en la ascensión?

Y la herencia espiritual que les dejéis, ¿constituirá un ejemplo de santidad y buenas obras, construido sobre el amor de Jesucristo, como para que vuestros descendientes y seres queridos elijan por ello seguiros hasta los reinos de Dios?

Oh amados, no seáis cortos de vista. ¡Ésta es la hora de vuestra victoria! ¡Sí, ésta es la hora de vuestra victoria! Me inclino ante la luz dentro de vosotros, y me retiro. Porque nosotros, los arcángeles, recorremos las naciones y evalua­mos sus problemas a cada momento, al mismo tiempo que cuidamos de los 5.700 millones de almas que consideran al planeta Tierra su hogar.

Os amo. Os abrazo, a todos y cada uno, amados, y os sostengo en mis brazos mientras aprieto mi corazón contra vuestro corazón.

El amor que el cielo os profesa, amados, va más allá de vuestra comprensión. Creedme cuando os digo que el amor de Dios está con vosotros, ahora y siempre.

Me inclino ante la llama trina que está dentro de vuestro corazón; porque, nosotros, los arcángeles, somos los sier­vos de los hijos e hijas de Dios, y por tanto, nos inclinamos ante vuestra luz interior.


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Last Updated on Monday, 11 January 2010 14:44